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Luna negra |
Luna negra es un proyecto musical que nace el 25 de octubre de
1999 en la ciudad de Matanzas, con la idea de fusionar diferentes
géneros en una base sonora genuinamente cubana: el son.
Elementos de la música caribeña como el merengue,
la bachata y la batucada, así como la guaracha, el country
y el pop latino, son incorporados a una manera de concebir la música
esencialmente cubana.
La primera producción discográfica de Luna
negra, Pintando maravillas, fue lanzada en el año
2000 bajo el sello EMI, e indiscutiblemente presenta al mundo a
estos jóvenes músicos cubanos dispuestos a recuperar
la más legítima tradición musical de la Isla.
Enfocado ahora desde otra óptica, este son cubano renovado
se distingue por los buenos arreglos, canciones propias donde los
textos poseen notables giros poéticos y el violín
como instrumento transformador de la esencia sonera, introduciéndole
movimientos y tímbricas de la música country.
Es el primer grupo del JOVEN SON, proyecto discográfico
de la EMI-Capitol (España), realizado en el año 2000
con el objetivo de presentarle al mundo una corriente musical diferente;
catalogados por la crítica internacional como los seguidores
de la vieja trova y los renovadores del clásico son cubano.
Luego de un arduo trabajo comercial en España (Madrid,
Barcelona e Islas Canarias), Italia (Festival Cubarriba) y Venezuela
(Gira Promocional por diferentes estados), en el año 2003
proponen su segundo proyecto discográfico, Luna Negra ,
con el sello EGREM, concretando inquietudes anteriores aunque con
una sonoridad más actual, joven y fresca.
Con un formato distinto (ocho músicos), mantienen los elementos
cubanos, las tímbricas caribeñas y por supuesto,
el sonido del violín eléctrico. Sin embargo, Luna
negra se define ahora por un camino más apegado al pop.
Se incluye entonces en esta nueva proyección, la guitarra
y el bajo eléctrico, el teclado, drums o batería
y la presencia en los coros de una voz femenina.
Luna negra, un auténtico banquete para el oyente, digno de disfrutar
tanto si lo saborea bailando como escuchando, e incluso, puede
llegar a enamorarse de los textos, algunos de ellos con una carga
poética digna de resaltar.
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