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Estudios Areíto, patrimonio de la música cubana
Por Elizabeth López Corzo
Apenas pregunté hacia dónde quedaba la calle San Miguel una mujer me inquirió: “¿Tú buscas los estudios de la EGREM?”. Asentí y enseguida me explicó cómo llegar. Era muy fácil, los estudios Areíto de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba están en el mismo corazón de Centro Habana, a un paso de cualquier lugar usted busque para comenzar a conocer la ciudad.
El cartel es lo que indica que estamos frente uno de los sitios que atesora gran parte de la identidad cubana: su música. El edificio corresponde a una casona antigua con ventanas al estilo colonial, grandes puertas y guarda vecinos. No es raro sentir entonces en los discos de la EGREM ese espíritu- mezcla de tradición, surrealismo y modernidad- que nos sabe a mar, a calles imbricadas, a gente que desanda la ciudad. Afuera, el bullicio, adentro, el silencio mientras se graba.
Estos estudios de grabación musical fueron los primeros de su tipo en Cuba, fundados en 1944 para la firma Panart, presidida por Ramón Sabat. En un principio los discos salieron en placas de 68 y luego pasaron al disco de vinilo con 12 temas.
Tenían artistas exclusivos como la orquesta América o Barbarito Diez y grabaron cosas muy interesantes en esos años, por ejemplo el disco Santero con Merceditas Valdés, que fue el primero que registró toques de santos. Grabó Celia Cruz, La Sonora Matancera con Daniel Santos y muchos más.
Grandes artistas de los escenarios internacionales vinieron a grabar aquí, quizás entusiasmados por la calidad de los músicos cubanos. Por ejemplo Nat King Cole grabó su disco Cole en español con la orquesta de Tropicana, dirigida por Armando Romeo.
Generalmente se grababa un par de temas y sacaban discos sencillos- lo que hoy llamamos demo- y cuando el artista pegaba entonces se trabajaba en los demás números y hacían un Unplugged, no se arriesgaban tanto. Colocaban los temas en la radio y victrolas, que daban el nivel de aceptación.
Entre los años 40 y 60 sobre todo se grababa lo que fuera comercial. La EGREM luego hizo este trabajo de forma más seria, se hizo público no solo lo que vendía sino todo lo que formaba parte del patrimonio: la llamada música culta, electroacústica, zarzuelas, jazz…
En 1961 los Estudios Areíto fueron intervenidos a petición de los mismos trabajadores de Panart. Desde ese año y hasta el 64 pertenecieron a la Imprenta Nacional, aunque hacían discos también. A partir de entonces se creó la EGREM como sello discográfico y se continuó el trabajo realizado antes con dos estudios de grabación.
Luego del 59 vinieron aquí muchos otros artistas importantes como el venezolano Alfredo Sadel, Josephine Baker, el maestro Vicente Garrido, de México… La empresa grababa casi todos lo recitales en vivo como el de Harry Belafonte, Los Cinco Latinos, Miriam Makeba, Fito Páez.
Muchos jóvenes se dieron a conocer allí. Silvio Rodríguez grabó gran parte de su discográfica, Pablo Milanés, Irakere, Los Van Van, por mencionar algunas figuras emblemáticas de la historia musical cubana después del 59.
Hasta los 90 fueron los únicos estudios en La Habana. Por eso son tan emblemáticos, porque recogieron toda la música cubana hasta que surgieron otros en la década del 90 y otros sellos extranjeros se ocuparon también de grabar grupos cubanos. Ya en los 80 EGREM había abierto el estudio Siboney en Santiago de Cuba para recoger el talento artístico de las provincias orientales.
Jorge Rodríguez, quien trabaja el archivo de los estudios Areíto hace un par de décadas, comentó que hubo una época en que “hacíamos 60 discos por año entre Santiago y La Habana, para nosotros es una cifra considerable, se grababa mañana tarde y noche”.
Estudios Areíto almacenan numerosos discos que reúnen cerca de 70 mil canciones, y desde que se empezó a grabar en los años 90 en formato de CD se ha reunido unos 1036 volúmenes.
Estamos hablando de un archivo grandioso con cintas magnetofónicas. Con los cambios de las nuevas tecnologías casi todo ha sido masterizado a sistema digital. Este es un trabajo bien complejo porque se pasa de cinta a otro soporte. “Nosotros hacemos esta transferencia tal como están los originales, ya cuando se proyecta hacer un trabajo de antología entonces se prepara un álbum, se le da un tratamiento, se limpia. Aquí hay cintas que llevan casi 60 años y se oyen”. El tiempo no ha mellado el patrimonio musical, aquí están todas las grabaciones desde que surgieron los estudios.
Un ejemplo son las nominaciones recibidas en Cubadisco por la colección de testimonio Cuba en Vivo, con un recital de Carlos Puebla, uno de Bola de Nieve en un Festival de Varadero, otro de Merceditas Valdés, la Aragón, Jorrín en el Capri…”Hay más álbumes por salir y la gente los ha acogido con mucho cariño porque son cosas guardadas de los 70 y 80”.
Por los Estudios Areíto ha pasado “todo el mundo”, lo músicos que fueron importantes y los que no lo eran aún y crecieron después. Casi todos los discos de Buena Vista Social club fueron hechos aquí incluido el que ganó Grammy. “La gente los prefiere por su sonoridad, otros porque dicen que tan llenos de recuerdos, rodeados de buenos ángeles que ayudan a que las cosas salgan bien”.
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