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El tiempo y la memoria |
Adolfo Guzmán
Por José Manuel
García Suárez
Este 13 de mayo se cumplieron 88 años del nacimiento de Adolfo Guzmán, compositor, orquestador, director y pianista, que aportó a nuestro cancionero casi un centenar de joyas, entre las que sobresalen títulos como No puedo ser feliz, Te espero en la eternidad, Al fin amor, Libre de pecado, Profecía y Olvido.
Su primera obra titulada Marina, la compuso a la edad de catorce años, cuando aun realizaba estudios de piano con el maestro Alberto Falcón. Luego comenzaría su carrera profesional como pianista del dúo Ideal integrado además por el cantante Floro Acosta, de donde pasó posteriormente a la agrupación Los Románticos Gauchos.
Desde muy joven se vinculó con la radio, debutando en la emisora CMW Cadena Roja, a lo que siguió su labor como pianista en RHC Cadena Azul, donde acompañó a destacadas figuras extranjeras como fueron los argentinos Alberto Gómez, Libertad Lamarque y Hugo del Carril. Ya en 1943 asume la dirección musical de la Mil Diez, siendo a partir de ese momento uno de los principales propulsores del valioso trabajo de promoción cultural que realizó esa planta.
A mediados de la década del cuarenta dirigió las orquestas del Zombie Club, el cabaret Montmartre y los teatros América, Fausto, Nacional y Campoamor; y en 1948 participó al frente de su orquesta en la apertura del teatro Warner (actual Yara), perteneciente al recién inaugurado complejo de CMQ Radio.
Fue uno de los fundadores de la televisión en Cuba, manteniéndose indisolublemente unido al nuevo medio desde su aparición. También fue director musical de agrupaciones como el cuarteto Los Modernistas y la orquesta Riverside; y de instituciones como el Teatro Musical de La Habana, donde tomó parte en las puestas en escena de importantes piezas a finales de los años sesenta.
Al fundarse el Instituto Cubano de Derechos Musicales en 1960, fue nombrado presidente, realizando un intenso trabajo en defensa de los derechos de nuestros autores.
Falleció el 30 de julio de 1976 y dos años más tarde, el Instituto Cubano de Radio y Televisión, decidió en reconocimiento a su labor dentro del medio, poner su nombre al concurso de música cubana que este organismo viene auspiciando desde finales de junio de 1978, utilizándose desde entonces como tema identificativo la canción No puedo ser feliz, uno de sus mayores éxitos compuesto en marzo de 1954, y del cual Ignacio Villa “Bola de Nieve” realizó una versión insuperable.
Actualmente varias de sus canciones pueden encontrarse dentro del catálogo de discos compactos que comercializa la EGREM, interpretadas por figuras como Rosita Fornés, Miriam Ramos, Omara Portuondo; o en versiones para piano del maestro Rafael Somavilla.
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