El tiempo y la memoria

Jorge Luis Valdés Chicoy

Por José Manuel García Suárez

A pesar de ser inmensamente rica por su variedad tímbrica, la guitarra eléctrica continúa experimentando en la actualidad un constante desarrollo que le posibilita poner en manos de sus ejecutantes una gama cada vez mayor de recursos, cuyo dominio combinado con un conocimiento profundo de la armonía y las particularidades de cada género, constituye una especialidad en la que desde hace muchos años ha logrado hacer carrera Jorge Chicoy, quien este 28 de julio está celebrando sus cincuenta y cinco años.

Motivado por el rock como la inmensa mayoría de los jóvenes que se acercan al instrumento, comenzó en la década del setenta formando parte de varias bandas, hasta que en 1981 ingresa en el quinteto de Felipe Dulzaides, una rigurosa escuela donde se vincula más estrechamente con el mundo del jazz, y que serviría de antesala a su incorporación cuatro años más tarde al grupo del trompetista Arturo Sandoval, con el que penetra la élite del género, comenzando a presentarse de manera estable dentro del circuito de festivales y los clubes de jazz más prestigiosos del mundo, como Ronnie Scott de Londres, New Morning de París y Show Case de Chicago.

En 1992 forma parte de Perspectiva, una agrupación bajo la dirección del pianista Hilario Durán, que le brinda la posibilidad de poner a prueba además su labor como compositor, dando a conocer varios de sus temas que quedarían recogidos en discos como Buscando cuerdas (1994) y Tiembla tierra (1996). Luego en 1997 integra la nómina del legendario grupo Irakere, a raíz de una invitación del maestro Chucho Valdés, realizando con ellos múltiples presentaciones internacionales.

Sus virtudes como instrumentista le han permitido convertirse en una figura altamente demandada en los estudios de grabaciones, por lo que es cotidiano encontrar su nombre como parte de los créditos de una amplia discografía, dentro de la que sobresalen títulos como Cantata a Babalú Ayé (Irakere), nominado a los premios Grammy en 1998; Habanafax (junto al saxofonista canadiense Jeff Goodspeed), ganador del premio East Coat 2004, y Tranquilo, su primer álbum en solitario grabado con la EGREM y laureado en el año 2000 con el Premio Cubadisco en la categoría de música instrumental.

A partir del 2004 se vincula con el proyecto Buena Vista Social Club, tomando parte en varios discos de Omara Portuondo como Flor de amor, nominado a los Grammy en el 2004; y Gracias, ganador del Grammy Latino 2009.

En la actualidad, Chicoy es un artista que exhibe una mezcla perfecta de vitalidad en las ideas y experiencia en el concepto. Disfrutar de sus presentaciones o escuchar alguna de sus grabaciones representa una clase magistral para los guitarristas populares, pero por sobre todas las cosas es una experiencia que como público siempre se agradece.


Jorge Chicoy