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El tiempo y la memoria |
Compay Segundo
Por José Manuel
García Suárez
Este 13 de julio se cumplieron cinco años de la desaparición física de Francisco Repilado, el gran Compay Segundo, una de las figuras legendarias de la música tradicional cubana, que se mantuvo en activo a lo largo de casi todo el siglo XX, creando una obra cuyo nivel de autenticidad logró conquistar la admiración de una amplia masa de público alrededor de todo el mundo.
Nació el 18 de noviembre de 1907, en Siboney, una hermosa playa santiaguera, y se inició desde muy joven en los oficios de tabaquero y barbero, mientras que aprendía de forma autodidacta a tocar el tres y la guitarra, y recibía clases de clarinete del maestro Enrique Bueno.
Debutó con el sextetoLos Seis Ases, y luego pasó como clarinetista a la Banda Municipal de Santiago, con la que viaja por primera vez a La Habana en octubre de 1929, invitados a participar en la ceremonia de inauguración del Capitolio Nacional.
Su permanencia en la banda la simultaneaba con su participación en diferentes estudiantinas, entre las que se contaban la de Yayo Corrales, la de Ventura El Sordo y La Arrolladora; hasta que en 1930 integra el Cuarteto Cubanacán, con el cual toma parte en las transmisiones que realizan las primeras estaciones radiofónicas que se establecen en Santiago de Cuba.
Cuatro años después, como miembro del Quinteto Cuban Stars dirigido por Ñico Saquito, regresa a la capital donde decide quedarse a radicar, ingresando como clarinetista en la Banda Municipal de La Habana, bajo la dirección del maestro Gonzalo Roig, a lo que seguiría su entrada como guitarrista en el Cuarteto Hatuey de Justa García, donde comparte además con Marcelino Guerra y Lorenzo Hierrezuelo, agrupación con la que viaja a México en 1938 para hacer presentaciones en teatros y cabarets, y tomar parte en las películas Tierra brava y México lindo.
Al iniciarse la década del cuarenta ingresa como clarinetista en el Conjunto Matamoros, donde se mantuvo por espacio de doce años, mientras que junto a Lorenzo Hierrezuelo conforma el dúo Los Compadres a partir de 1942, el cual mantendrán juntos hasta septiembre de 1955, período en el que llevaron a cabo infinidad de presentaciones y grabaciones discográficas ampliamente promovidas por toda América Latina.
Poco tiempo después de salir de Los Compadres crea la agrupación Compay Segundo y sus Muchachos, que le acompañaría durante el resto de su vida, primero con formato de trío y luego como cuarteto, pasando por su nómina figuras como Carlos Embale y Pío Leiva, aunque realizó también temporadas con otras agrupaciones como el Cuarteto del Hotel Daiquirí y el Cuarteto Patria.
En 1989, el musicólogo Danilo Orozco organiza una presentación de Compay y el Cuarteto Patria en el Smithsonian Institute de Washington, suceso que va a desencadenar toda una serie de oportunidades de promoción internacional, entre las que se cuentan su participación en 1994 en el “Encuentro entre el son cubano y el flamenco” organizado por la Diputación de Sevilla; su colaboración con Santiago Auserón y sus conciertos junto al cantante flamenco Chano Lobato; así como toda una serie de acciones que hicieron que poco a poco su popularidad fuera creciendo fundamentalmente en Europa, siendo el colofón, su participación en 1997 en el proyecto Buena Vista Social Club, álbum ganador de un Grammy, que logró vender millones de copias, a partir de lo cual su Chan Chan se convirtió en todo un himno, que Compay tendría entonces la oportunidad de defender en los principales escenarios del mundo.
Muchos son los discos de la EGREM en los que aparece recogida la obra de Francisco Repilado, entre los que sobresalen títulos como Llegaron Los Compadres, Huellas del pasado, Son del monte y Grandes éxitos, a los que hay que sumar además una interminable lista de compilaciones donde su presencia a finales de la década de los noventa se hizo imprescindible. Una discografía que constituye todo un monumento a su obra, que eternamente alimentará el recuerdo de ese hombre que “armónico” en mano y con más de noventa años, fue uno de los protagonistas de esa hazaña que representó el hacer volver la mirada del mundo entero hacia la música tradicional cubana.
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