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El tiempo y la memoria |
Elena Burke
Por José Manuel
García Suárez
Este 28 de febrero se cumplen ochenta y dos años del nacimiento de una de las principales voces femeninas de la canción cubana, Elena Burke, excelente comunicadora que supo a lo largo de toda su carrera demostrar a plenitud su impresionante musicalidad y capacidad de interpretación.
Con sólo quince años se convirtió en ganadora del concurso radial La Corte Suprema del Arte, luego de lo cual comenzó a trabajar en la emisora Mil Diez, donde cantó durante mucho tiempo acompañada por la orquesta que dirigía el maestro Enrique González Mantici, además de realizar presentaciones a piano y voz en las que contó con el respaldo de Dámaso Pérez Prado, y formar parte de un trío dirigido por Adolfo Guzmán.
En la Mil Diez tuvo además la oportunidad de conocer y compartir con músicos como Ángel Díaz, José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz y Tania Castellanos, núcleo gestor de lo que sería muy pronto el filin, acercándose junto a ellos a esas nuevas canciones que noche a noche compartían casi clandestinamente en el legendario Callejón de Hammel.
A los diecinueve años integra las famosas Mulatas de Fuego, agrupación con la que aparece sistemáticamente en los escenarios del teatro Fausto y el cabaret Tropicana. Viaja a México como parte de ese espectáculo y participa en calidad de bailarina en varias películas dirigidas por el Indio Fernández, regresando luego a Cuba donde inicia una nueva etapa en su vida como cantante de agrupaciones vocales.
La primera de ellas fue el cuarteto de Orlando de la Rosa, al que seguiría el de Facundo Rivero, con el que hizo mucho cabaret en México, y más tarde un trío llamado Las Cancioneras, dirigido por Enriqueta Almanza, hasta que por último ingresa en Las D’Aida, cuarteto organizado por Aida Diestro en 1952, en el cual coincidió con Moraima Secada, Omara y Haydee Portuondo, debutando el 16 de agosto de ese mismo año en el programa televisivo Carrusel de las Sorpresas, luego de lo cual pasan a formar parte del elenco del estelar Show del Mediodía, alternando estas presentaciones con sus actuaciones en los principales centros nocturnos capitalinos, además de varias giras internacionales que las llevaron por países como Estados Unidos, Venezuela, México y Argentina.
En 1958 Elena decide abandonar el cuarteto e iniciar su carrera como solista, haciéndose acompañar indistintamente por Meme Solís al piano y los guitarristas Froilán Amézaga y Juanito Martínez, con quienes representó a Cuba en infinidad de eventos internacionales.
La extensa labor que desplegó dentro del mundo de las grabaciones le ha permitido estar presente de forma permanente en las ediciones discográficas de la EGREM, entre las que podemos citar como ejemplos compilaciones como: Tú me acostumbraste (CD 0031), Amigas (CD 0165), Concierto en el Lincoln Center (CD 0362), El feeling de César Portillo de la Luz (CD 0426) y La música de José Antonio Méndez (CD 0510), aunque las mejores opciones para disfrutarla a plenitud son sus tres discos en solitario: Canta lo sentimental (CD 0069), En compañía de… (CD 0080) y Grandes éxitos (CD 0759), álbumes que nos brindan un cuidadoso e interesante recorrido a través de sus versiones más trascendentales, esas que marcaron una profunda huella en el público que le seguía, y que enamorado de su particular estilo la identificará eternamente como “La Señora Sentimiento”.
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