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El tiempo y la memoria |
María Teresa Vera
Por José Manuel
García Suárez
Este 6 de febrero se cumplen 115 años del nacimiento en el habanero poblado de Guanajay, de una trovadora que llegaría a convertirse en la mujer más célebre dentro de esa corriente creativa de la canción cubana.
Aficionada a la guitarra, aprendió los secretos del instrumento con la ayuda de músicos como José Díaz y Manuel Corona, autor de la canción Mercedes, título con el que precisamente debutaría María Teresa Vera el 18 de mayo de 1911 en el Politeama Grande, un teatro ubicado frente al Parque Central en la edificación conocida como Manzana de Gómez, donde formó parte del elenco de una velada organizada en homenaje al actor Arquímedes Pous.
A los diecinueve años comenzó su labor como compositora, al musicalizar unos versos de Enma (Nena) Núñez Valdivia, que dieron lugar a su primera obra titulada Esta vez tocó perder, resultando posteriormente de este binomio otras piezas como Quiero que tú sepas, Es mi sentencia, El último es el mejor y Es mi venganza.
A partir de 1916 conforma un dúo con el también trovador Rafael Zequeira, con quien viaja en varias ocasiones a los Estados Unidos para realizar grabaciones discográficas. Luego en 1926 trabaja en conjunto con Miguel García y funda el Sexteto Occidente en el que figuró como contrabajista Ignacio Piñeiro.
Ferviente creyente de la religión yoruba, hija de Ochún, la Virgen de la Caridad del Cobre, recibe en 1927 la indicación de los santos de que debía dejar de cantar, la cual acata respetuosamente, abandonando los escenarios por espacio de aproximadamente ocho años, luego de los cuales se le concede permiso para retomar la música. Y es Justa García, directora de un cuarteto en el que concurrieron figuras como Isaac Oviedo, Dominica Verges, Hortensia López y Lorenzo Hierrezuelo, la que le convence en 1935 para que se sume a la agrupación, con la cual actúa durante un breve período en Radio Salas, recibiendo de inmediato una respuesta muy positiva por parte del público, a pesar de todo el tiempo que llevaba sin escucharse.
Acababa por aquel entonces de componer la música de Veinte años, una habanera que muy pronto corrió de boca en boca hasta convertirse en su obra más famosa, con textos escritos por su amiga Guillermina Aramburu, coautora además junto a ella de otros títulos como No me sabes querer, que según confesaba era su preferido y Porque me siento triste.
A partir de 1937 conforma un nuevo dúo junto a Lorenzo Hierrezuelo, que se mantendría en activo por más de veinticinco años, logrando una gran popularidad gracias a un intenso trabajo de grabaciones y actuaciones en emisoras como Radio Cadenas Suaritos y Radio Progreso, tribunas que puso al servicio de la promoción de lo mejor de nuestro cancionero trovadoresco.
En 1956 graban para el sello Kubaney un álbum titulado María Teresa Vera y sus canciones, en el que son acompañados por el Conjunto de Nené Allué, interpretando un repertorio antológico compuesto por temas como Longina, Y tú qué has hecho, Santa Cecilia y Pensamiento.
Entre las antologías editadas por la EGREM con su obra se encuentran La embajadora de la canción de antaño (1992), Veinte años (1994), y Las canciones de María Teresa Vera (1999), este último interpretado por el Trío Veinte Años que integraron Lorenzo Hierrezuelo, Evelio Valdés y Valeriano Daugherry, quienes grabaron en el año 1962, fecha que marcó el retiro oficial de esta artista motivado en lo fundamental por una salud ya deteriorada.
Falleció en la mañana del 17 de diciembre de 1965, dejando en la música cubana la huella de una personalidad excepcional, mezcla de gran talento y modestia. |